PARA QUE TODO SIGA IGUAL
Un aspecto fundamental en este proyecto ha sido evitar que la modernidad de la reforma eclipsara la esencia de la farmacia. Una insignia siempre ayuda: la cruz, la ubicua cruz; dos líneas perpendiculares que tanto significan. Pero una pregunta se impone: ¿no hemos agotado ya las posibilidades de crear algo nuevo a partir de una sobria, sencilla, austera cruz? La Farmacia El Calero demuestra que no: MOBIL M ideó una enorme cruz en el techo que se distorsionó para adaptarla a la morfología del local y a las líneas de fuga que genera la visión del ojo humano. El resultado es que, al entrar, parece de una profundidad y dimensiones extraordinarias, un efecto que va desapareciendo a medida que se recorre el espacio y se aprecia su verdadero tamaño. El color naranja le da un toque llamativo y de contraste, mientras que el revestimiento en gres de cristal de Murano la dota de elegancia. La misma cruz distorsionada tatúa la fachada negra. Las casas contiguas a la farmacia están pintadas de distintos colores, vistosos y sin presión urbanística alguna. La mejor manera de desmarcarse era recurrir al negro, un color inexistente en el barrio. De noche, el exterior parece desvanecerse, y sólo se percibe el interior de la farmacia, y su símbolo.
La farmacéutica se ha movido unos pocos metros para avanzar décadas. Con la nueva ubicación, ha ganado 100 m2 en superficie de exposición y atención al cliente, sin perjudicar un ápice la esencia que quería mantener viva. A veces algo debe cambiar para que todo siga igual.





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